Todos nuestros jabones artesanalesse elaboran localmente con ingredientes naturales. Además, son libres de sulfatos, aromas arificiales y lo más importante ¡libres de plástico!
Porque el plástico es de “un solo uso”, se vuelve costumbre y es un problema real para el planeta. Un jabón con empaque libre de plástico reduce muchos residuos en tu rutina y disminuye esa sensación de “todo viene envuelto”. Además, las opciones naturales suelen enfocarse en fórmulas más conscientes, con mejores ingredientes, son de producción local, son más cuidadosas con la piel y el medio ambiente.
Es el proceso quiímico clásico para hacer jabón: es cuando los aceites y/o mantecas reaccionan con una base (sosa) y se transforman en jabón. En la saponificación en frío, no se “cocina” a altas temperaturas; sino se mezcla y se deja curar por semanas (40 a 60 días). ¿Por qué importa? Porque suele conservar mejor la glicerina natural del jabón (que aporta sensación más suave) y permite fórmulas artesanales con mejor rendimiento, menos agresivos con la piel y menos “aditivos de fábrica”.
Sí, siempre on criterio (y sin sufrir). Para piel sensible suelen funcionar mejor los jabones con lista corta de ingredientes, entre ellos ingredientes neutros como la calendula, manzanilla, aloe vera y que sean elaborados sin fragancias sintéticas y sin granulos exfoliantes. Si tu piel presenta alguna reaccíón adversa, prueba primero en una zona pequeña y observa. Y un recordatorio útil: “artesanal” no siempre significa “más suave”; lo suave se reconoce por los ingredientes que tiene y su función en la piel.